Capítulo 384
La primera luz del amanecer empezaba a asomarse. Mario había vuelto a la Mansión Lewis después de tres años de ausencia. El portero, sorprendido, tardó un momento en abrir la puerta. Casi al mismo tiempo, un Bentley negro se deslizaba hasta detenerse suavemente en el estacionamiento. Mario salió del auto y cerró la puerta con un golpe seco, observando todo a su alrededor. La mansión, desgastada por el abandono prolongado, exudaba una atmósfera de desolación que contrastaba con el recuerdo de los