Mario llegó a la villa por la noche, y Ana ya había comido.
Estos días estaba de mejor humor.
Pero Mario aún no había sacado de la villa a los guardaespaldas, que a pesar de la nieve, permanecieron en sus puestos.
Mario dejó los regalos en el coche a propósito porque quería darle una sorpresa a Ana.
Mario entró en la villa, se quitó el abrigo negro y preguntó a Iris: —¿Ha comido la señora?
Iris sonrió, —Sí. Por la tarde, llevó a la señorita a la sala para ver la nieve. Parecía que la señori