Mario intentó acercarse para abrazarla, pero Ana rechazó cualquier acercamiento.
Con voz cansada, ella le pidió: —Mario, ¡no te acerques! ¡No quiero que te acerques a mí!
Su voz estaba cargada de fatiga.
Ana había caído en una depresión postparto sin que Mario se diera cuenta. Su familia estaba destrozada, carecía de seres queridos a su alrededor para compartir su tristeza, y su esposo, bajo la pretensión de amor, la mantenía encerrada, prometiendo compensarle por todo lo perdido... ¡Qué iróni