Cuando llegó el mediodía, Ana despertó.
Al abrir los ojos, lo primero que vio fue a la pequeña Emma acurrucada en sus brazos.
La bebé, vestida con un delicado pijama rosa, dormía plácidamente, mostrando un rostro adorable que instantáneamente enamoraba.
Mirando a su hija, Ana no pudo evitar que las lágrimas se deslizaran por sus mejillas...
Justo en ese momento, Emma despertó.
Primero lloriqueó suavemente, y luego, al percibir el aroma de su madre, intentó acercarse aún más, buscando instint