Ana se negó a aceptar esos documentos.
Mario, con una sonrisa ligera, la provocó a propósito: —¿Qué pasa, te da miedo mirarlo?
Ana, con voz baja, expresó su incredulidad: —¿Cómo puede ser esto?
Tras decir esto, tomó los documentos de las manos de Mario, pero solo leyó unas pocas líneas antes de quedarse petrificada...
Eran... eran algunos documentos de proyectos firmados por su padre cuando el Grupo Fernández aún no había quebrado.
Algunos de esos proyectos habían sido suspendidos y hasta hab