A la mañana siguiente, a las 9 a.m., mientras un médico estaba trabajando en la rehabilitación de Ana, Mario se encontraba sentado en un sofá cercano, ocupado con unos documentos.
Gloria entró y se acercó a Mario para susurrarle al oído: —Señor Lewis, el vuelo de Cecilia ya ha despegado.
Mario miró hacia Ana. Ella claramente había escuchado, pero permanecía sin expresión, aparentemente indiferente. Después de reflexionar un momento, Mario le dijo a Gloria: —Está bien, ya puedes irte.
Cuando Glo