En el fondo, Mario no sentía amor romántico por Cecilia, pero sí una profunda culpa.
Había prometido a Ana no volver a ver a Cecilia, y en realidad, solo tenía que dejar a Cecilia a cargo de Gloria y el equipo médico.
Así, podría tener una esposa dedicada y tal vez hijos adorables, sin correr el riesgo de que Ana descubriera que seguía visitando a Cecilia.
Sin embargo, en su corazón, Ana no era tan importante.
Era una mujer que quería tener en su vida, pero no amaba realmente...
Si algún día