Mundo ficciónIniciar sesiónLa vida de Scarlett da un giro tras perder a su bebé y descubrir que su esposo la engañaba... con otro hombre. Sin dinero y con el corazón agrietado, Scarlett decide trabajar para el coronel Krause Stein (a quien había odiado tanto sin ninguna razón) cuidando a su hija y espantando a su ex mujer. Ahora, Scarlett tendrá que lidiar con un jefe despiadado, un ex esposo arrepentido e indeciso, una niña que la cree gay, y una atracción incontrolable por el coronel Stein.
Leer más[ AVISO, EL ANTERIOR CAPÍTULO ESTÁ INCOMPLETO ASÍ QUE VOLVÍ A SUBIRLO COMPLETO. ESTE ES EL CAPÍTULO 19 REAL, EL ANTERIOR SERÁ BORRADO CUANDO MI EDITORA LO APRUEBE ]◞───────⊰·•·⊱───────◟ 19: La revancha de Patrick◝───────⊰·•·⊱───────◜—¿Cómo que viniste por mí? Ni que estuviéramos en una peli de terror —se quejó Scarlett, intentando cerrarle la puerta en la cara, pero su ex marido se interpuso al instante, poniendo el antebrazo contra la puerta.Su fuerza era considerablemente superior a la de la rubia, así que no fue difícil empujarla y acercarse más al umbra,—Scarlett…—No.Patrick suspiró, mirándola fijamente.—No puedes negarte. Sé que me amas. Se te nota en los ojos.Scarlett gruñó, enojándose cada vez más.—¿Se me nota? ¡Eres un imbécil! Después de todos esos años que pasé mendigando por tu amor, ahora vienes a decirme que se me nota. Por favor, vete. Antes de que te pateé las pelotas, mira que aprendí nuevas técnicas de mi nuevo jefe.Antes de que pudiera sacarlo, su ex espo
◞───────⊰·•·⊱───────◟ 18: La crueldad de Krause◝───────⊰·•·⊱───────◜Scarlett guardó el botiquín de primeros auxilios en cuanto terminó de curarse el hombro. Vaya, la ex de Krause tenía unas garras bien puestas. Le hizo un rasguño de tres líneas más o menos profundas, lo suficiente para sacarle sangre. En serio, ¿qué estaba mal con esa mujer? ¿Se estaba tomando la pastilla?Subió de nuevo las escaleras, de vuelta a su oficina, ya que todavía tenía trabajo que hacer, y como Colette estaba ocupada con su padre, eso significaba que podía volver a su escritorio y terminar de responder algunos correos electrónicos.Sin embargo, en el camino, oye las voces de Krause y su hija. Están en la habitación de la niña, y la puerta no estaba bien cerrada. En serio, ¿qué mala costumbre tenía este hombre dejando las puertas medio abiertas? ¿Fue algo de crianza o lo adoptó del ejército?Scarlett sacudió esos pensamientos y trató de caminar lejos, no ser chismosa. Sin embargo, Colette dijo su nombre y
◞───────⊰·•·⊱───────◟ 17: La ex señora Stein◝───────⊰·•·⊱───────◜—¡Quiero ver a mi hija! —gritó aquella mujer desconocida.—Eh, disculpe —intervino Scarlett, de pie en el último escalón de las escaleras.La mujer giró a verla con una expresión de rabia.—¿Y tú quién eres?—¿Quién es usted? —reviró Scarlett la pregunta, cruzando los brazos.—Soy la madre de Colette. Mi nombre es Paulette Stein —rugió la mujer—. ¡Y exijo ver a mi hija!—Whoa, no, eso no va a ser posible —declaró Scarlett, bajando el último escalón de las escaleras. Señaló a los empleadas que previamente intentaron detener a la mujer, la que resultó llamarse Paulette. Aunque Scarlett creyó que era demasiado tonto que Paulette quisiera llamarse a sí misma una "Stein", ya que estaba bastante divorciada de Krause Stein—. Lo lamento, pero todos recibimos órdenes.—¿Y quién te crees entonces para darme órdenes a mí? —Paulette la miró de arriba abajo con una mueca de desprecio y disgusto—. Ja, no me digas que eres una de esa
◞───────⊰·•·⊱───────◟ 16: Los pectorales del delito◝───────⊰·•·⊱───────◜Los días trabajando para Krause Stein fueron una completa locura. El horario era específico. Tenía que despertar a las cuatro de la mañana, organizar la agenda de Krause y revisar y responder sus correos electrónicos. Se iba a la casa del coronel (una de tantas que tenía) y lo encontraba, a veces desayunando con su hija, a veces regresando de llevar a Colette a la escuela.—¿Ves la llave roja del juego de llaves que te di? —comentó Krause, la primera vez que ella quiso saber en dónde iba a trabajar, ya que solo estaba viniendo a su casa o saliendo con él.Scarlett se encogió de hombros, haciendo tintinear el juego de llaves en su mano.—Eh…Él se burló.—Es de tu oficina.—¿Mi qué? ¿En dónde? —La rubia hundió el entrecejo, en el camino de la exasperación.—Aquí.Scarlett miró a su alrededor, porque estaban en la casa del coronel, específicamente en su comedor.—¿Cómo que aquí? —dijo la rubia, controlando su enoj





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