El cielo gris es acompañado por finas gotas frías, que acarician las montañas alrededor de aquel claro lodoso.
El pelaje de los lobos se encuentra mojado por las lloviznas que no se detienen, mientras que sus patas se ensucian con el lodo pegajoso de tono oscuro.
"No dejen que escapen", ordena el gamma de Leoncio.
Al instante, sus subordinados saltan sobre los intrusos y la batalla se torna más violenta.
Un grupo de lobos salvajes aparecen de repente, rodeando a los contrincantes de la manada R