Bajo la luz de la luna, en lo más remoto de la parte rural de la manada Zafiro, ella lo mira con lágrimas en los ojos y el ruego en sus facciones.
—Por favor, acepta tu responsabilidad, Nico.
Él se le acerca con porte amenazante y la observa con disgusto. No la soporta. Esa mujer se embarazó a propósito para atraparlo, pero no permitirá que ella arruine su relación por culpa de un capricho.
—¿Cómo te atreviste a venir aquí? ¡A la misma manada donde vivo con mi mate! —le reclama alterado.
—¿Por