Ensangrentado, debido a las heridas en su cuerpo, él corre en medio de los árboles con el corazón latiéndole muy rápido.
Las lesiones menos graves ya se le han curado; sin embargo, esas que fueron muy profundas todavía les causan dificultad a sus movimientos, aun así, él se las arregla para escapar.
Ya lo daban por muerto cuando lo tiraron por aquel barranco y, después de tres días en los que estuvo inconsciente, puede regresar a su manada para advertir al alfa y a la luna acerca del plan en su