Gael escucha a su guerrero con atención mientras ata cabos en su cabeza. Cuando termina, se dirige a la prisión donde tiene a Camila y se sienta frente a ella para conversar.
—No sé nada acerca de ese asunto. Todavía se me hace irreal que la señorita Rut esté muerta. Esto es horrible —responde ella con tono sincero.
—¿Sabes de alguien que tenga alguna razón para asesinarla?
—Sí —contesta con una sonrisa divertida.
—¿Quién?
—Katrina, la viuda del alfa Mateus. —Su rostro muestra diversión ante la