Noah reunió a sus guerreros y les explicó los sucesos con palabras medidas. Sus ojos, antes cargados de la fatiga de la batalla, ahora brillaban con una luz nueva.
Rutt no contuvo un gruñido de aprobación; una sonrisa amplia le arrugó el rostro. —Sin duda, esto habría llenado de orgullo al antiguo alfa.
Noah asintió y, en un gesto que rompía todo protocolo pero nacía del puro amor, mostró a sus hijos ante la manada. Por unos instantes, el peso del liderazgo se levantó de sus hombros, y se ol