Al amanecer, el ambiente en el castillo era distinto. Había un silencio solemne, como si los muros mismos contuvieran la respiración a la espera de una noticia.
Leah fue llamada por el Rey. El eco de sus pasos resonó en el pasillo de mármol, y al entrar en la sala del trono sintió el peso de aquella mirada dorada que parecía atravesarlo todo.
La pregunta fue directa, sin rodeos ni protocolo:
—¿Está mi Reina Rubí embarazada?
Leah bajó la cabeza con respeto. Cerró los ojos y dejó que su do