133 Un favor...
—Parece que mi llegada es oportuna —declaró con una voz que cortó el cuchicheo recién formado en la sala.
Sus ojos recorrieron a los presentes y se detuvieron en Leah, cuya mano aún temblaba.
El acusador titubeó, pero la mirada gélida de la Reina lo convenció de quedarse callado.
—Majestad —el consejero comenzó a hablar—, este es un asunto de...
—Un asunto que involucra a una madre embarazada y a un lobo cuyo testimonio huele a falsedad —lo interrumpió Rubí—. Aldelo, ¿verdad? —su mirada se posó