Un segundo después, un triste recuerdo hizo que se le formara un nudo en la garganta: un año antes se había hecho a la idea de ser incapaz de concebir.
Se aclaró la garganta.
—Debe de ser que algo me cayó mal —dijo, pero no pudo ocultar el dolor, la tristeza y el desánimo en cada músculo de su rostro.
Liani guardó silencio, asintió con la cabeza y retiró los platos.
Los días siguientes transcurrieron sin muchas noticias del alfa Lucian. Leah estaba tranquila, él era invencible y, por un ins