La profunda oscuridad se esfumó como el humo de un incendio apagado. Leah encendió la luz azulada de sus ojos. Trajo una visión. Después de tanto tiempo.
Se alarmó por ese hecho y llevó las manos instintivamente a su vientre. La piel flácida y vacía bajo sus dedos la estremeció. Su bebé no estaba ahí. Los recuerdos de las fuertes declaraciones de Michelle sobre la muerte de Noah, sus golpes, sus contracciones… todo volvió a su mente con la fuerza de una marea.
—¿Noah… Noah está muerto? —la pr