Las palabras de Michelle resonaron con dureza en la mente de Leah.
Su corazón se aceleró, la piel de su nuca se erizó.
—¿D-de dónde… cómo sabes eso? —le preguntó con los labios temblorosos. Las piernas le flaquearon.
Las fosas nasales de Michelle se ensancharon. Apretó los dientes y los puños. Sin miramientos, se abalanzó sobre Leah con fuerza desmedida.
La vidente cayó con una violencia brutal. El sonido de su cuerpo contra el piso fue como el de un saco de arena pesado y blando.
Michelle alc