—¡No! —Cassian puso la mano libre en su cuello y apretó ligeramente.
—¿Vas a matarme? —Aurora aspiró el aire con violencia—. ¿Vas a matarme para protegerla a ella?
Apretó su agarre. Al menos un poco, con la intención de afirmar su advertencia. La presión duró lo que tardan dos latidos en sonar.
—De verdad que te has enloquecido. Pero no dejaré que dañes a la compañera de Noah. ¿Puedes entender que es su hijo el que está en el vientre de la vidente?
—¿Eso cómo lo sabes?
—Porque es así y