Arnold volvió su rostro a Cassian.
—¿Por qué siempre haces estas cosas? —Negó con la cabeza, molesto, y fue detrás del alfa.
—¿¡Qué dices, idiota!? —refunfuñó Cassian a sus espaldas. Odiaba que ese sujeto fuera tan lamebotas con el alfa.
—¿Nosotros hicimos lo correcto, verdad? —preguntó Leah sin poder levantarse del suelo.
Cassian asintió despacio con la cabeza.
Esa respuesta no quitó la opresión en el pecho de la vidente.
…
En toda la noche no vieron rastros de Noah. Y muy de madrug