Lucian miró al frente. Esperaba que Noahleem cruzara la puerta principal.
El día en que eliminó a su padre y a sus hermanas, lo había dejado con vida. No por compasión. No por un lazo fraternal.
Lo hizo por venganza.
Por poder.
Por un don que le podría ser útil.
¿Qué mejor desenlace que ese?
El sonido de los pasos interrumpió el silencio. Todos los presentes dirigieron la mirada hacia la entrada. Leah, junto a Lucian, perdió el color del rostro al reconocer la figura que se acercaba.
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