—La cosa se sale de nuestras manos —informó el alfa, con la atención fija en el padre de Ezra.
El joven sanador agachó la cabeza y fingió concentración mientras ordenaba unas cosas sobre la mesa de madera, aunque ya estaban en su lugar.
—Entiendo, alfa.
—Esa cosa, lo que sea que sea, controla cuerpos. Es una especie de maldición. Necesito que ustedes se mantengan alertas. Preparados para cualquier ataque.
—Sí, alfa —el hombre adoptó una postura más sumisa.
Noah giró levemente la cabeza hacia el