Todo el cuerpo del alfa sufrió espasmos que lo llevaron a volverse a transformar.
Noahlím sintió su corazón frenético golpear sus costillas, su propia ropa empapada de la sangre de Cassian. Apretó con fuerza el trapo que detenía la hemorragia y, sin miramientos, trepó a la espalda de su padre.
Su hermano le dijo que seguía mareado. Dentro de todo se encontraba bien; lo urgente era el joven con la herida mortal en el abdomen.
—Están heridos, en la montaña, corran para auxiliarlos —Noahlím advi