C8-¿PARA QUÉ PREGUNTAS?
Aurora levantó el mentón, enfrentando a Angelo con una elegancia que parecía emanar de cada poro de su piel.
—¿Y qué esperabas, Angelo? ¿Que volviera siendo la misma niña ingenua que dejaste atrás? La vida sigue, y yo seguí con ella.
Angelo acortó la distancia todavía más, invadiendo su espacio personal con una determinación que hizo que el aire entre ambos se cargara de electricidad. Sus rostros quedaron a centímetros y por un instante, el tiempo pareció detenerse.
Aurora sintió cómo su corazón traicionero se aceleraba ante la cercanía y el calor que emanaba del cuerpo de Angelo, su aroma tan familiar, despertaron sensaciones que creía enterradas. Por un segundo, su máscara de indiferencia tembló, pero rápidamente recuperó el control, colocando una mano en su pecho para apartarlo.
—No vuelvas a acercarte así —dijo cortante—. Lo que hubo entre nosotros no solo murió y algunos puentes, una vez quemados, ya no pueden reconstruirse...
Angelo, aún aturdido por la