C21-YO ELIJO DÓNDE DORMIR
Bianca se quedó clavada en el sitio cuando sintió la mano en su cintura y en segundos, el salón se había vuelto un zumbido lejano.
Él nunca llegaba.
Nunca.
Y ahora estaba ahí, pegado a ella, tratándola como si le perteneciera, como si le importara de verdad.
Lo miró de reojo y casi se queda sin aire.
El traje negro se le pegaba al cuerpo, camisa blanca con el primer botón abierto, sin corbata, mostrando un pecho masculino y un aire aristocrático que conquistaría a