C18 -LO SIENTO
Mateo la llevó en brazos hasta la cama de la suite y la depositó sobre el colchón con cuidado, aunque sus manos temblaban de pura hambre contenida. Bianca quedó boca arriba, con el vestido subido hasta los muslos y el cabello revuelto extendiéndose sobre la almohada blanca.
Él se inclinó sobre ella, apoyado en los antebrazos, tan cerca que podía sentir el calor que subía de su cuerpo. Por un segundo, la máscara de Sombra se deshizo en su mirada: era solo Mateo, el mismo que lleva