Mundo ficciónIniciar sesiónMaya Seati es una recién graduada en una de las universidades de Nueva York en la carrera de hotelería y turismo. Es soltera, carismática, pero seria cuando debe serlo, joven, muy atenta. Y con una mejor amiga encantadora que comparte su misma personalidad. Además de compartir el trabajo, claro está. Cuando su amiga trabaja como recepcionista del Livende, ella es nada más ni nada menos que la secretaria y mano derecha del dueño y jefe de todas las sucursales de esa cadena de hoteles. Maximiliano D'Angelo. El ser más carismático y amable existiendo en la tierra. Un gran jefe. Un hombre inigualable. Sonrisa deslumbrante. Mirada hipnotizante, mohines simpáticos. Sencillamente encantador. Viene a la par y le lleva trece años adelante, porque su señor en jefe ya ronda los cuarenta años. Y como toda toda Nueva York dice, no los aparenta. Maya Seati tendrá que enfrentar el obstáculo de pensar de otra manera a su jefe tan encantador cuando terminar por compartir las primeras copas. Unos cambios llegan de súbito. Puesto que su jefe y ella han compartido penas que sin querer, lo han unido más que antes. Quizás, ya de otra forma. Maximiliano también tendrá que dar razón a sus sentimientos una vez que estos empiecen a florecer. ¿Qué pasará cuando se acerquen los obstáculos y ellos dos tendrán que sobreponerse a ellos? Quizás, algunos de los dos tendrá que decidir.
Leer másSin embargo, Maximiliano siempre evocaba a una solo deseo.Que fuese una niña.—Tengo que el presentimiento que será una pequeña bebé —Maximiliano acarició su vientre ya inmensamente abultado. Maya tenía su mano en su mejilla y lo admiraba con un amor.Fue en primavera, los primeros comienzos de febrero. Estaba junto a las tres amigas. Jenny con Dennis, Alejandra y Giovanna dentro de un evento del DeSea. Maximiliano estaba en unos asuntos del Livende y lo vería hasta en la noche, que prepararía una cena para los dos. Tenía a Dennis en sus brazos mientras lo besaba y lo mimaba un poco. Era un niño hermoso.—¿Quién jugara con su primito o primita dentro poco? —le repetía.Giovanna acarició su vientre.—¡Dios! Ya tienes que salir —dijo—. Tú tía está esperándote con ansias.—Al igual que nosotras —expresó Jenny ya tomando a Dennis en sus brazos—. Siento que le va a explotar su barriga y el bebé saldrá con los brazos de triunfador.—Pronto, pronto —canturreaba Alejandra mientras
La dicha después de ese momento no tuvo punto de comparación. ¿Qué es lo que más recuerda en los meses siguientes de haber decidido formar parte de la vida del hombre que ama y sueña? Infinitudes de cosas. Increíbles, dulces, mágicas, inolvidables, desesperantes y eternas.Horas después de tomar su mano, partieron finalmente los dos juntos a Italia. Fue el punto de comienzo: mientras apenas eran recién sabidos de la noticia de su bebé, decidieron quedarse juntos hasta que los asuntos por resolver que tenía Maximiliano estuvieran en la línea. Las nuevas sucursales le llevaban todo su tiempo y por su parte, recibía las noticias del DeSea al cabo de unos días. Tenía que regresar a Nueva York.Entre besos, acaricias, palabras de confortación y dulzura, se despidió de él. Desesperado por verla marchar sin él, le juró estar dentro de poco junto a ella. No podía verla irse y no estar a su lado. Y mucho más cuando se trataba del estado con el que ahora tendría que lidiar en estos siguient
Jenny tiene que facilitar la llamarada de corriente que le genera ver a Maximiliano despedirse de los presentes mientras Maya, sin notarlo, se da la vuelta para tomar otra dirección. ¡Esto no puede quedarse así!Y toma su vientre.Se apresura hacia la dirección de Maya entre sus tacones y despilfarrando la desesperación del ahora. Su amiga, al verla, la hace desparramar su bebida. Al instante está frunciendo el ceño por la confusión.—¡Jenny!—¡Maya! —vocifera Jenny—. Maya, escúchame m@ldición.Su amiga tiene que perseguirla hacia el pasillo mientras busca aire.—Por Dios. ¿No les has dicho al señor Maximiliano de…?Maya aguanta la respiración. Conoce esa mirada. —No lo hice. No lo he hecho aún. Es que tengo miedo, no sé qué me pasa. Yo tengo miedo de que…—¡Tienes que decírselo! Apresura a decir Jenny. Y la toma de los brazos— ¡Tienes que decírselo, Maya! El señor D´Angelo se va del país. Se va. ¡Él se va, amiga! ¡Se irá!Sus ojos tienen que quedarse en Jenny mientr
—Es hora. Ya vamos —y sonríe. Giovanna y Alejandra se echan a reír y entonces, las tres juntas y con la emoción de esta linda revelación, se apresuran a ir rumbo al salón. Jenny es la primera que las ve y se muerde los labios, tomando su vientre y emocionada más que nunca. Giovanna le sonre a Chris. Alejandra le envía una mirada a Mauricio. Maya en este momento se paraliza al verlo ahí sentado, con los demás y manteniendo su vista clavada en ella. Hay ciertas cosas que el corazón no puede ocultar y aquello es la felicidad: como a sus ojos se le reflejan el brillo, las pupilas se dilatan y la sonrisa de sus ojos se refleja. Y las cosas que no pueden decir con palabras pero que con una sola mirada se mantiene viviendo en lo que añoran ahora. En cómo se añoran. Maya sólo puede pestañear y desviar la mirada de sus verdes acuarelas. Siempre la hacen perderse de todo el alrededor. Alejandra le da la bengala a Phoenix, y Giovanna a Jenny. Maya llega junto a ellos y sonríen. Los abraza





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