En el ascensor, Nicolás hablaba con delicadeza, casi en un tono íntimo, mientras observaba fijamente a Marina.
—Marina, qué desperdicio que no estés en el mundo del espectáculo, tienes un talento para la actuación impresionante.
Marina esbozó una ligera sonrisa, casi imperceptible, y respondió con calma.
—Lo mismo podría decir de ti, tu actuación es aún mejor que la mía.
Ambos se intercambiaban grandes elogios, pero había algo en el ambiente que mantenía la tensión al máximo.
Nicolás desvió la m