—Me obligaron a aceptar a una esposa que no quería y a ceder las acciones de la familia Herrera a unos gemelos de origen incierto —dijo Diego con una sonrisa llena de desprecio.
Armando lo fulminó con la mirada y respondió con seguridad:
—¿De origen incierto? ¡Esos gemelos son ahora tus hijos, y como tales deben ser reconocidos!
Diego levantó sorprendido una ceja, mostrando completa indiferencia.
—Lo siento, pero mis hijos solo pueden nacer de la esposa que yo decida reconocer. Yo y Leticia nunc