Baltasar pronto volvió con la medicina, y ambos regresaron al hotel.
—Jefa, aquí está la medicina que recetó el doctor. No se olvide de tomarla a su hora indicada—dijo Baltasar mientras le entregaba diligente la bolsa con los medicamentos.
Daniela, aún débil, tomó la bolsa con una pequeña sonrisa de agradecimiento, casi imperceptible.
—Muchas gracias, Baltasar.
Baltasar, siempre tan formal, le respondió con cortesía:
—No hay de qué, es lo menos que puedo hacer por usted. Si necesita algo, no dud