En Estelaria, ya llevaban dos días de lluvia torrencial.
Afuera, el cielo estaba tan cargado de rayos y truenos que parecía que el mundo se venía abajo.
Yulia terminó extenuada su jornada laboral y, mirando distraída por la ventana, vio cómo la tormenta no daba tregua alguna. Algo de preocupación se asomó en su delicado rostro. No sabía si Baltasar lograría regresar al día siguiente.
Tenían planeado ir a Aqualis pasado mañana, pero si no volvía mañana, todo se complicaba un poco.
Baltasar había