De camino al hotel, Marina se sentía bastante agotada. Envió mensajes a Álex y Max para explicar que, debido a su lesión, no podría salir al día siguiente.
Ricardo la acompañó hasta la puerta de su habitación.
—Jefa, cualquier cosa, llámeme.
Marina le devolvió una leve sonrisa.
—Muchas gracias.
Justo cuando Ricardo se daba la vuelta, vio a Diego acercarse, a punto de tocar la puerta. Diego asintió con la cabeza y entró sin decir una palabra.
Aunque Ricardo quiso cerrarle el paso, sabía que no po