Capítulo 480
Uno con una sonrisa amplia, el otro con una expresión calmada y educada.

Ricardo, mostrando sus hoyuelos, sonrió despreocupado:

—Ya le compré el desayuno a la jefa. Lo que traes, mejor llévatelo de vuelta.

Daniel, ajustándose las gafas, respondió tranquilo:

—La sopa que traigo es ideal para que se recupere.

Ricardo suspiro y mantuvo la sonrisa:

—Dame el termo, yo se lo entrego.

Daniel sonrió sereno:

—No hace falta. Justo quería pasar a saludar a la señora Marina.

Ambos tocaron la puerta al mismo
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