Capítulo 429
La luz suave de la tarde entraba por las ventanas de la oficina, iluminando los papeles sobre la mesa. Marina estaba concentrada, leyendo algunos documentos cuando escuchó a Fernando decir que Luna había llegado a buscarla. Se sorprendió un poco, pero rápidamente recuperó su compostura y contestó con calma.

—Que suba, por favor.

Pocos minutos después, la puerta se abrió suavemente y Luna entró con una caja térmica en las manos, sonriendo mientras se acercaba.

—¿Cómo es que viniste tú sola? —preg
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