El auto avanzaba lentamente, alejándose poco a poco del edificio principal del Grupo Zárate. Marina observaba atenta a través de la ventana cómo los periodistas seguían allí, apiñados y sin intención alguna de irse. Sabía muy bien que este escándalo había puesto en alerta a los medios, y si no lo gestionaba bien, la reputación del Grupo Zárate podría quedar gravemente dañada.
El auto circulaba tranquilo por la carretera, pero en su mente, los pensamientos se atropellaban.
De repente, su celular