—Marina, tengo que contarte algo muy fuerte, es sobre tus papás de verdad —soltó Mafalda a toda prisa, como si no pudiera aguantar más—. Mira, no es gran cosa, solo necesito un poquito de dinero, ¿qué te cuestan?, unos cientos de miles de dólares, y te cuento todo.
Marina, con absoluta tranquilidad, levantó una ceja y respondió arrastrando las palabras:
—Ah, ¿sí? Qué interesante… Pero, ¿sabes qué? Lamento reventarte la burbuja, ya encontré a mis padres biológicos.
Mafalda se quedó atónita.
—¿Qué