Entre la multitud, una voz resonó, rompiendo por completo el ambiente de tensión para defender a Marina:
—¿Cómo podría ser ella la amante de alguien? ¡Eso es algo absurdo! Recibió una suma considerable del señor Camilo; no necesita rebajarse de esa manera tan miserable.
Viviana clavó la mirada en quien había hablado a favor de Marina. Era alguien muy conocido en el círculo social.
—Señora Yelena, no idealice a esa mujer. Siendo una simple secretaria, ¿cree que habría llegado hasta aquí sin haber