—¿Ya le entregaron la invitación a Marina? ¿Crees que asistirá al banquete? —preguntó ansiosa Viviana mientras se aplicaba una mascarilla facial con movimientos precisos y delicados.
Leticia, que sostenía un biberón y alimentaba a su hija con esmero, respondió con una sonrisa tranquila:
—No te preocupes por eso, mamá. Si no viene, me encargaré de que lo haga.
Viviana, observando a su nieta con ternura, comentó:
—Lidia es un verdadero encanto; tan tranquila que parece no causar ningún problema —e