Capítulo 59

Todo va y viene , todo lo que sube baja y al revés.

Realmente me siento mal por Nicole, nunca imaginé que acabaría así. Me atrevo a decir que en ocasiones no me faltaron ganas de partirle la cara, pero nunca le deseé un final tan dramático.

Por otro lado, la alegría que siento por Andrea no se puede explicar ni siquiera con las palabras más profundas. El siempre se ha portado bien conmigo y con Felipe ni hablar, porque cuando más le ha hecho falta alguien, el profe ha sido su mayor apoyo. Estamos de camino a la iglesia donde se celebrará el evento del año. No hay mucha gente, pero los pocos que vemos llegar tienen una elegancia que no se puede describir con palabras. Entramos y ocupamos algunas sillas esperando a los novios que no tardan en aparecer. Primero entra el novio que con lo alto que es, se tiene que agachar para acceder al lugar que le convertirá en el hombre más feliz del mundo. Sonríe mostrando una seguridad que pocos tienen en un momento tan crucial; y esta sonrisa se ensancha con la llegada de la novia colgada del brazo de su padre. Es hermosa, tan hermosa que fácil se puede confundir con una princesa de un cuento de hadas. Felipe y yo hablamos con las miradas y nuestra hija no cabe en su bonito vestido de la felicidad. Hasta parece que siente nuestro estado de ánimo. Mi Sofi va tan guapa que tengo ganas de llenarla de besos.

Sin lugar a duda, el sitio es magnífico y la música acompaña la pequeña capilla donde dos seres se unirán hoy en un solo destino. Los juramentos no tardan en escucharse en cuanto el cura termina su discurso, que , por la mirada de Andrea , tuvo que ser breve. La novia se rie con ganas y el profe la mira embelesado, rodea su cuerpo con los brazos y une sus labios en un beso más largo que la vida. La pasión los conquista y parece que el tiempo es solo un término, un momento comparado con su propio destino. El cura carraspea y todos reímos. El baile fue otro acontecimiento que nos dejó boquiabiertos, no tanto por la cantidad de gente que no era mucha, pero por la decoración sencilla del salón. Andrea nos confesó que su ahora esposa es una mujer muy sencilla y solo quería unir su destino a el. La fortuna no era tan importante para ella, por lo que optaron no mostrar extravagancia alguna.

*****

Un evento que dio lugar a una amistad muy especial entre nosotros, fue la boda de Andrea y Daria. Ella es una chica de clase media y el un hombre humilde a pesar de la fortuna que heredó con el paso de los años. Se conocieron por una casualidad del destino y quedaron atrapados en la redes de la vida. Meses han pasado desde aquel feliz evento y hoy celebramos el embarazo de Daría como una más de la familia. En eso nos convertimos a pesar de todo.

-Estamos reunidos hoy para celebrar...

-Parece que estamos casando a alguien---interrumpe Felipe y todos reímos.

- Estamos reunidos--- con la copa de champán en la mano , el profe sigue con su discurso haciendo caso omiso de las palabras de mi marido---va que sigamos celebrando la llegada de mi primer hijo ... en cuanto nazca.

Una nueva oleada de risa no tarda en cubrir las palabras de Andrea.

Lo pasamos en grande con ellos,aparte de Daniela y David que siempre han estado muy cerca de nosotros. La amistad que tenemos se basa en el respeto con el que no hemos tratado siempre, y cada vez que tenemos un hueco y un poquito de disponibilidad hacemos todo lo posible para reunirnos. Con nuestra familia hacemos lo mismo , pero últimamente no tenemos mucha oportunidad, ya que, mi madre y mi hermana han viajado a Estados Unidos con Michael. Se está portando muy bien, aunque a mi todavía no me convence del todo. Lo que más deseo es que no les falte el respeto a ninguna de las dos. De vez en cuando hablamos por videollamada, pues llevan dos meses allí. Mi niña tenía muchas ganas de conocer su casa y como el viaje estaba más que prometido, tuvieron que ir. De los negocios que abrieron aquí nos encargamos nosotros; la madre de mi marido tuvo que quedarse aquí a echarme una mano con Sofi, y mi suegro viaja entre las dos ciudades para compartir tiempo con nosotros y cuidar su patrimonio de allí.

- Isa---oigo la voz de mi marido hablándome suavemente mientras besaba mi cuello.

- Felipe nos pueden ver , para ya---ordené en voz baja.

- Que nos vean, no hacemos nada malo---estábamos metidos en el baño del local alquilado para la fiesta. De vez en cuando nos gustaba alejarnos de la casa.

- Para ya--- reí suavemente intentando empujar a mi marido. A pesar de usar todas mis fuerzas el seguía restregando su miembro ya duro contra mi entrepierna. Me dejé llevar por el deseo que despertaba en mi ser y me entregué como si fuera un amor adolescentino lleno de adrenalina.

-No vamos a tardar mucho mi amor--- sus gemidos me excitaban cada vez más. Me llenó de besos todo lo que pudo desde mi boca hasta mis senos y, aunque me tragaba algún gemido suave, otros más fuertes hacían eco en el baño. Muy pronto el sonido de sus embestidas con mis fluidos llegaron a sacar de nosotros lo que nuestra imaginación había soñado hace tiempo. Por fin se hacía realidad. Acabamos llenos de sudor y con la respiración atacada por una velocidad que con dificultad pudimos controlar. Me sentía feliz , como una adolescente en sus primeras veces de recibir a alguien sexualmente.

- Me siento tan feliz y tan pleno contigo mi niña---la mirada en Felipe captó la mía , me abrazó con amor y me sentí infinitamente más feliz que otras veces.

- Te amo marido mío--- besó mi frente insistiendo en dejar sus labios ahí por unos largos segundos.

- Yo te amo más--- dijo por fin suspirando. Me vio a los ojos con la poca luz que iluminaba el lugar. Podría decir que, en ese instante, su mirada brillaba más que cualquier bombilla. Apoyó su frente en la mía y me abrazó tan fuerte que me dio miedo. Me sentía acorralada de un amor que daba gusto, que me llenaba el alma y me ofrecía tanta libertad por sentirme yo misma.

Había veces cuando nos comportabamos como niños , y otras cuando la locura sexual se apoderaba de nosotros y sin ningún remordimiento dábamos rienda suelta al placer incondicional.

Nuestra hija Sofía crecía sin avisar. Iba a ser alta como su padre y hermosa como su madre, o sea yo. Muy de vez en cuando teníamos esta conversación que terminaba en una pelea graciosa. Algún fin de semana lo pasamos en familia hablando con mi Lorena, alma de mi ser. Me alegraba saber que estaba como en casa, prácticamente estaba con su madre, no podía sentirse extraña. Me contaba que Michael se comportaba de lo mejor y las quería con locura, pero para mí Carlos fue y sigue siendo el mejor padre que me ha podido dar la vida. Dios, como deseaba que el destino fuera otro y papá siguiera aquí con nosotros. Este pensamiento me dejaba siempre con el alma en el suelo,me sentía triste sin el. Puesto que el la ciudad natal no quedaba ninguno de nosotros, la vecina y amiga de toda la vida de mis padres iba siempre a cuidar la tumba. En agradecimiento, mi madre le traspasó la cafetería de la que fue dueña más de veinte años, y cerró con llave la casa en la que me crié. Ahí teníamos lo recuerdos más preciados , el tesoro de nuestra vida y no íbamos a renunciar a el por nada en el mundo.

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