Desperté en los brazos de mi marido. A pesar de todo lo que tuve que enfrentar por su abandono, me sentía agradecida por tenerlo conmigo. A cada rato me acorralan los recuerdos aquellos, algo que seguramente me perseguirá por el resto de mis días. Lo único bueno de todo esto es que ya no duele tanto y eso hace que siga con más ánimo.
Pasaron varios días hasta que decidimos hablar con nuestros padres. Se quedaron hospedados en un hotel de la ciudad, pero en ningún momento contactaron con nosotr