Me sentía preparada para darle una oportunidad. Si Felipe quería ofrecerme las explicaciones pertinentes, ¿quién era yo para quitarle el derecho? Además, yo también merecía saber la verdad.
- Nos podemos ver mañana si te apetece...--- rompió el silencio. Estábamos delante del restaurante, a punto de despedirnos y seguir cada uno su camino.
- Prefiero ahora si no es mucha molestia--- interrumpí su oración con seriedad. Estaba ansiosa por saber cuanto antes lo que había conducido a mi marido