Alegrías y más alegrías nos estaban rodeando. Casi ni me lo podía creer. Pero como cada acontecimiento tiene su momento, su principio y su fin, esta vez no iba a ser menos.
Dos días después del nacimiento de mi sobrino, recibieron el alta el y su mamá. La alegría en los ojos de mi hermana era tan evidente como en la de su prometido. Porque hay que decir que estando en el hospital, Giancarlo le pidió matrimonio hincando su rodilla. Fue tan emocionante que hasta parecía que lo vivía yo en per