Mundo ficciónIniciar sesiónQuince años después y somos los mismos. Casi. Con más años y más canas que hace poco. Reí al tener ese pensamiento.
- Te veo contenta mi amor--- Felipe me abrazó por detrás y apoyó su barba en mi hombro. Rió. --- Ya veo---sus carcajadas resonaban en toda la sala.--- Has abierto la botella sin mi. Mordí mi labio inferior y cerré los ojos dándome la vuelta hacia el. - ¿Quieres? ---levanté la copa y bebí antes de que el dijera nada. Le vi con picardía y el no se quedó atrás. - Alguien está muy traviesa hoy,¿eh?--- reí deritiéndome por el sabroso hombre que me amaba con locura.Me quitó la copa y bebió el contenido de un trago sin perderme de vista. Dejó el vaso encima de la mesa y me rodeó con los brazos atrayéndome a él. Me besó con pasión salvaje y yo me volvía loca con su toque. No había nada mejor en el mundo que estar en los brazos de este hombre. Me desnudó. Besó cada centímetro de mi piel. Me penetró salvajemente como si fuera un macho alfa hambriento. Primero con los dedos mientras tiraba suavemente con los dientes de mi clitoris. Luego metió un dedo, después dos. Sentí su miembro duro en mi entrada y empujé las caderas hacia el. Gemí perdiéndose en su toque.Nuestros cuerpos se conocían muy bien;tanto que cada vez que hacíamos el amor nos convertíamos en un solo ser. Me penetró con furia mezclada con pasión. Una pasión salvaje que te dejaba siempre con ganas de más. Aun así yo disfrutaba como si fuera la última vez. Mis gemidos llenaron la sala y los suyos me acompañaban como si de una canción se tratara. La música más sensual que hacia eco en nuestro ser. El final feliz no se hizo esperar y lo disfrutamos como si fuera la primera vez. Explotamos juntos por una vez más. Se desplomó encima de mi y con las pocas fuerzas acaricié su espalda, mientras intentábamos regular nuestra respiración. El me besó,despacio, largo, tendido. Y yo lo seguí disfrutando una y otra vez , hasta que el cansancio se apoderó de nosotros y caímos rendidos. Como en un campo de batalla, como guerreros que aman estar en guerra. Desde aquel día tuve el mismo sueño una y otra vez durante muchos años. Hasta que se cumplió. Hoy somos una familia más grande y más unida que nunca. Lorena está en sus primeros meses de embarazo, mi niña Sofía es toda una mujer terminando su carrera universitaria y mi hombrecillo Carlos Dennis ya tiene 15 años. Es todo un conquistador con las chicas, como su padre lo era en su época. Yo he publicado varios libros en todo este tiempo. Digamos que me he aprovechado de la señora que cuidó de Michael, a la que mi padre le había dejado en su testamento, un buen sueldo cada mes, por el resto de su vida. Ella se ofreció a cuidar de mis hijos a cambio de eso. No tenía a nadie y la acogimos convirtiéndola en una más de la familia. Nos encantaba su forma de ser , su paciencia y el nivel de educación que tenía. Había estudiado hasta el segundo año de universidad cuando tubo que dejarlo todo por un amor que casi le destruye la vida. Perdió un hijo por una golpiza del único hombre al que le brindó todo,su vida, su amor, su tiempo. Un hombre que nunca supo amarla , ni respetarla. Un ser que hizo todo por su felicidad ,mientras ella se derretía por un poco de atención. Y la encontró. Tenía un vecino nuevo que la ayudaba con la compra y la acompañaba siempre que su marido salía en viajes de negocios y no solamente. Entre ellos nació una amistad muy bonita . Hasta el día que se enteró su marido. El resto es la historia que estoy escribiendo mientras ella me la cuenta. Estuvo de acuerdo con que fuera yo la que exponga su vida a todos los desconocidos que la quieran leer. El hecho es que aquella vez su vecino la salvó de las manos de su marido que la golpeó hasta dejarla inconsciente. Cuando despertó se enteró que estaba sola otra vez, su marido había muerto o eso le dijeron. Y el vecino que se demostró ser un agente encubierto, desapareció. Todos estos años nuestros negocios han ido viento en popa, no tenemos quejas. Mi marido trabaja junto a mi suegro y David, y creo que no podía haber hecho equipo mejor con nadie. Se han convertido en socios y llevan los negocios , tantos nuestros como de Michael, con mucha sabiduría. ¿Qué digo? Los de Michael son nuestros y debe de estar muy orgulloso del trabajo tan bueno que hemos hecho. Mi madre por su parte ha decidido viajar y lo ha hecho bastante de hecho. Vio medio mundo y aún se ha quedado con el deseo de seguir viajando y visitando islas jamás exploradas. La pareja de Robinson Crusoe la hemos llamado. Junto con mi suegra, Marcia la niñera de mis hijos que ya es una parte muy importante de nuestra gran familia, mi madre y Daniela , vamos muy amenudo a cuidar de los niños del orfanato. Grandísimo trabajo que ha hecho Michael y nosotros queremos seguir con la tarea. Esta es nuestra familia tan grande y no nos aburrimos nunca, pues tenemos bastantes niños a los que les celebramos el cumpleaños, les hacemos juegos y viajamos las veces que podemos a distintos sitios. Conocemos mundo y al mismo tiempo les ofrecemos una familia con todo incluido, ya que , no les falta el amor , el cariño, la educación. Hay un bus especialmente para ellos y los lleva a cada uno a su respectiva escuela. - ¿Sabéis a quien hemos visto en la capital?--- Daniela interrumpió la risa de los que estábamos reunidos. - ¿A quién?--- la curiosidad nos carcomia y mi Felipe preguntó sin pensarlo dos veces. - Prometed que no os vais a enfadar ninguno--- hizo una mueca Dani cerrando los ojos. - Nunca---contesté. - A Sebastian. Me lo presentó David hace dos semanas en un restaurante de la capital , cuando fuimos de viaje juntos--- soltó todo tan de golpe que nos dejó atónitos a todos. Silencio. Un silencio tan agudo que hacía daño. Felipe me miró por debajo de las cejas. Me vio serio, tanto que quería tragar saliva pero me costaba. Me atreví a retarle con mi mirada . - ¿Sabías algo de esto?--- preguntó bebiendo de su copa. - ¿Debería?--- contesté con una pregunta mientras cerraba mi entrecejo. Intentaba relajarme, lo juro. Pero cuando se ponía tan intenso prefería evitarle. Como si eso fuera posible---pero sí, lo vi en alguna de las redes sociales. Me envió una solicitud de amistad, pero ... - A ti se te olvida que eres mía--- golpeó la mesa con el puño y se me acercó por encima de la mesa. Le vi con miedo pero sostuve la mirada como pude. --- Y también se te olvida la putada que te ha hecho---sentí a Dani resaltando y removiendose en su silla. - Hermano---David tendió el brazo intentando calmar los demonios de mi marido--- no es el momento. Agradeci al santo cielo que solamente estábamos nosotros y los chicos habían salido. A estas alturas creo que el comportamiento de su padre es demasiado. Nunca entendí porque se sale de sus casillas cuando se trata de Sebastián. Lo cierto es que su forma de afrontar el tema Sebastián es demasiado irritable. Tanto que sin darse cuenta, me hace daño a mi.






