Gabriela comenzó a contar la historia con lágrimas en los ojos, dejando salir todo el dolor y la culpa que había guardado durante años. La sala entera permanecía en un silencio sepulcral, colgando de cada una de sus palabras.
—Rodrigo me convenció de fingir un embarazo ante toda la sociedad, incluso frente a mis propios padres —confesó Gabriela, limpiándose una lágrima con un pañuelo—. Yo acepté porque pensé que al final del proceso llegaríamos a casa con un niño adoptado legalmente. Pero cua