Capitulo 41: Esta Guerra A Empezado.
Rodrigo la miró completamente desconcertado por unos segundos, procesando las palabras de su esposa. El silencio en la sala era sepulcral, pero la confusión del millonario se transformó rápidamente en una furia ciega. Volvió a abalanzarse sobre ella, la tomó del cuello de su abrigo con brutal fuerza y la sacudió sin piedad.
—¡¿De qué carajos estás hablando, Gabriela?! —le rugió Rodrigo, con la saliva salpicándole la cara—. ¡¿Dónde está mi hijo?! ¡Dime dónde dejaste a Santiago ahora mismo!
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