El abogado de la defensa asintió con satisfacción y siguió con su interrogatorio, buscando destruir por completo la reputación de la víctima.
—Señor De La O, para aclarar la naturaleza de ese vínculo: cuando usted dice que la señora Verónica fue su amante, ¿significa que ella sabía perfectamente que usted era un hombre casado?
Rodrigo se acomodó en el asiento, fingiendo una expresión de lamento que no se creía ni él mismo.
—Sí, por supuesto —respondió Rodrigo con total descaro—. Verónica