Los días empezaron a pasar muy rápido. Rodrigo no tardó mucho en enterarse de que Mauricio y Verónica seguían juntos y más unidos que nunca. Al darse cuenta de que su perfecto plan para separarlos había fracasado rotundamente, la furia lo cegó. Lleno de rabia, fue a buscar a la mujer al club nocturno donde la había contratado.
La arrinconó en una de las oficinas privadas del lugar y, señalándola con el dedo, le exigió de mala gana que le devolviera todo el dinero que le había pagado por adela