Verónica salió de la suite completamente confundida, caminando por el pasillo con paso rápido mientras las lágrimas nublaban su vista. Su mente era un caos de recuerdos del pasado y dolor del presente.
Dentro de la habitación, Mauricio no perdió un solo segundo. Lleno de rabia, tomó a la mujer fuertemente por el brazo, ignorando sus quejas, y la sacó de la suite a empujones, cerrándole la puerta en la cara. De inmediato, corrió hacia el pasillo detrás de Verónica, desesperado por alcanzarla a