Capitulo 16: Nunca, Te Acercaras A Mi Hijo.
El desastre de la cena seguía tirado en el suelo del comedor, pero a Rodrigo no le importaba. Caminaba de un lado a otro en su enorme oficina privada dentro de la mansión, con el teléfono pegado a la oreja. La rabia no se le había pasado; al contrario, se había transformado en una fría obsesión. No podía permitir que una mujer que él mismo había metido a la cárcel destruyera su vida perfecta.
Esa misma noche, Rodrigo comenzó a mover todas sus influencias. Llamó a jefes de policía, a jueces am