Otra vez así…
Cuando no podía convencerme, me tapó la boca con un beso.
El hombre me tomó de la barbilla, besándome con fuerza y prisa. Con sus manos en mi cintura, acariciándome suavemente, me hizo estremecerme.
Sabía que si dejaba que siguiera así, cuando saliéramos por esa puerta, no iba a tener ni un aspecto extraño...
Sin embargo, no podía hacer nada al respecto. En este aspecto, él había sido dominante y fuerte. La diferencia de fuerza entre los hombres y las mujeres es abismal.
Como no